La Biblia es
fundamentalmente, la Palabra escrita de Dios. Él inspiró sus palabras y utilizó a aproximadamente 40 hombres distintos para registrarlas a lo largo de un período de 1500 años. La asombrosa armonía y concordancia entre estos diversos escritores es una prueba irrefutable de que todos fueron guiados por un único Autor: Dios mismo.
Algunos escritores transcribieron las palabras de Dios de manera literal:
Toma un rollo de pergamino y escribe en él todas las palabras que te he hablado contra Israel, contra Judá y contra todas las naciones, desde el día que comencé a hablarte, en los días de Josías, hasta el día de hoy. (Jeremías 36:2)
Otros autores registraron sus propias experiencias y las revelaciones divinas sobre el futuro:
Así que, escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de éstas. (Apocalipsis 1:19)
En todos los casos, los escritores redactaron el mensaje divino bajo la inspiración de Dios, transmitiendo Su Palabra a la humanidad.